Wild Wild East

Phnom Penh, Siem Reap, la zona de playas del sur del país… son destinos imprescindibles en cualquier visita a Camboya, y obviamente nosotros no vamos a ser menos. Sin embargo, hemos querido primero ver la parte menos turística del país, perdiéndonos por las regiones del este, donde los camboyanos todavía miran con cara de sorpresa a los extranjeros.

La primera parada la hicimos en Stung Treng, un pueblo sin demasiado encanto pero en el que es necesario pasar la noche si se quiere explorar la provincia de Ratanakiri, fronteriza por el norte con Laos y por el este con Vietnam. Habíamos comprado el ticket para la primera mini van que salía dirección Ban Lung, nuestro siguiente destino, pero a las 8 de la mañana nos dijeron que estaban arreglando el aire acondicionado y que no podríamos salir hasta las 9. Tuvieron que pasar más de 3 horas para que finalmente llegara la furgo. Éramos 20 pasajeros, una gallina y todos los equipajes en una van para 11 personas!! Para más inri, el aire acondicionado no se había arreglado, y abrir las ventanas no era una opción, puesto que el trayecto consistió en más de tres horas por camino de tierra… Por suerte, finalmente llegamos a un precioso hotel de Ban Lung, y mientras veíamos la puesta de sol charlando con Nacho y Jordi, un chico basco y un francés con los que ya habíamos coincidido en Laos y a los que reencontramos en la frontera de Camboya, se nos fueron pasando todos los males…

La mañana siguiente decidimos alquilar unas motos para explorar los alrededores del pueblo. Con el pelo panocha y la ropa completamente cubierta de polvo por la arena roja de los caminos llegamos a varias cascadas, en las que locales super amables nos invitaron a cerveza de 8 grados completamente caliente y a pescado seco mientras nos enseñaban un poquito de camboyano con la ayuda del diccionario. Pero la auténtica diversión del día fue Boeng Yeak Lom, un lago de agua cristalina que se encuentra dentro del cráter de un volcán, rodeado de bosque. Se cree que este lago fue creado hace 700.000 años por el impacto de un meteorito. Pasamos un buen rato bañándonos en él mientras familias de locales se acercaban curiosos a vernos.

A la mañana siguiente cogimos otro autobús, y en un trayecto menos accidentado nos plantamos en Kratie, un pueblo conocido por ser el mejor punto para ver los delfines Irrawaddy, una especie de delfín en grave peligro de extinción que vive en las aguas del río Mekong. Nosotros íbamos con la intención de coger un barquito para verlos, pero una vez allí nos pareció demasiado invasivo para los pobres 70 delfines que quedan en la zona, que día a día tienen que nadar entre barcas a motor que los persiguen cómo si fueran Moby Dick. Así que decidimos no hacerlo, y pasamos el día paseando por el bullicioso pueblo, que se preparaba para entrar en el año nuevo.

Sí, ayer entramos en el año 2.555 de la era budista!! Así que el país está de celebración durante tres días, en los que todo va todavía más despacio de lo normal para los estándares del sudeste asiático! Nosotros, sin embargo, tenemos algo mejor que celebrar!! Y es que mañana llega Sara desde Barcelona!! Mientras tanto, aquí estamos, en un hostel con piscina en el centro de Phnom Penh refugiados de las altísimas temperaturas!

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Un comentario en “Wild Wild East

  1. En 24 horas llegarán las dos, Sara y “les Llonganisses”

    Esperemos que todo llegue en buen estado, Sara y la resta, creuarem els dits.

    Besitos!

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