Los Templos de Angkor

Al fin, Angkor Wat se alzaba majestuoso ante nuestros ojos.

Estábamos en los Templos de Angkor, sin duda uno de los lugares que más expectativas nos había generado desde el inicio de nuestro viaje. Y no nos defraudó.

El periodo Angkoriano se extendió del año 802 al 1432, durante el cual el imperio Khmer consolidó su posición como una de las grandes potencias del Sudeste Asiático. Los templos actualmente más visitados fueron construidos durante la Época Clásica, un periodo de gran productividad, pero también de conquistas, agitación y adversidades.

Tras la muerte del rey Jayavarman VII el imperio Khmer entró en declive, coincidiendo con la conversión de la religión oficial del Budismo al Hinduismo durante más de un siglo y el saqueo de los templos por parte de los Thais en 1351 y 1431. La corte Khmer se trasladó a Phnom Penh y los cientos de templos quedaron abandonados en la jungla.

Mientras pisábamos aquellas piedras no podíamos dejar de pensar en la fascinante sensación que debieron sentir sus descubridores. Y es que aunque el hallazgo fue individual, decimos “sus” porque fueron tres los exploradores que encontraron Angkor, cada uno en su día. Diogo do Couto, viajero portugués, realizó una precisa descripción en 1614, pero ésta no fue publicada hasta 1958, casi un siglo después de que el misionero francés Charles-Emile Bouillevaux publicara un informe sobre su descubrimiento, que fue rotundamente ignorado. Pero así es la vida de caprichosa, y no fue hasta 1860 que se atribuyó mundialmente el hallazgo al francés Henri Mouhot, tras la publicación póstuma de su cuaderno de viaje.

El calor era tan sofocante en Siem Reap que decidimos empezar nuestras jornadas a las 5 de la madrugada, cuando la primera luz del día daba un halo si cabe aún más místico a los templos. Hacia las 11 de la mañana era hora de retirarse al hotel y zambullirse en la piscina hasta las 3 o 4 de la tarde, cuando la temperatura iba descendiendo y las piedras se tornaban anaranjadas.

Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo, es impresionante, como también lo son Ta Prohm y Preah Khan, en los que gigantescos árboles se han apoderado del lugar. Pero sin duda alguna, para nosotros, la belleza de Bayon es inigualable. La sensación de sentir la penetrante mirada de las 216 caras sonrientes que adornan las torres de estilo gótico bajo la luz del alba mientras recorríamos completamente solos los inclinados pasillos y escaleras es simplemente mágica.

ALBUM DE FOTOS

2 comentarios en “Los Templos de Angkor

  1. Sergio,
    les fotos són super! molt i molt bone.
    Sempre et podràs guanyar la vida apretant el dispositiu!
    Un petonàs

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