El Valle de Kathmandu

Después de tantos días juntos, llegó el momento de despedirnos de Kate y Nick y volver a Kathmandu para reencontrarnos con Gaby y Marcial.

Nepal nos brindó aire fresco después de los casi cinco meses en el Sudeste Asiático. Colores, sonidos y olores nuevos nos sacudieron todos los sentidos y nosotros recibimos este cambio con mucha ilusión.

Su capital, Kathmandu, es un verdadero caos donde de manera sorprendente todo parece funcionar a base de bozinazos y gritos. Pasear por sus calles despertaba en nosotros sentimientos contradictorios, ya que mientras disfrutábamos de la temperatura primaveral que tanto habíamos añorado en los anteriores países admirando la cotidianidad entre mujeres con sarees de intensos rosas y azules y hombres con topi en la cabeza, miles de motos y coches nos avasallaban con sus cláxones contribuyendo a la tremenda polución de la ciudad.

Pero además de lidiar con los atascos, la contaminación, la insalubridad y los cortes de luz constantes, los nepalís también han aprendido a vivir con una gran inestabilidad política. 1990 fue un año de manifestaciones y enfrentamientos entre el pueblo y la monarquía, que, tras meses de violentas revueltas, dieron como resultado el fin de la prohibición de los partidos políticos. La gente había ganado pero pagando un alto precio: 300 muertos.

Tras seis años de desorden público y constantes disoluciones de gobiernos, el partido Maoista declaró “la guerra de la gente” y tomó el poder por la fuerza, sumiendo el país en el caos total. Tanto sus guerrillas como los ejércitos de la realeza cometieron horribles abusos a los derechos humanos y en 2005 la cifra de fallecidos en el conflicto ascendía a 13.000.

Por si todo esto fuera poco, el 1 de junio de 2001 el príncipe Dipendra aprovechó un encuentro de gran parte de la familia real para matar a tiros a 9 miembros, entre los cuales se encontraban sus padres, y acabar disparándose a él mismo. Una horda de teorías conspiradoras llenó las calles del país, muchas de ellas implicando al nuevo rey, hermano del hasta entonces monarca, que tomó el mando del país entre la desaprobación general.

El rey Gyanendra no puso mucho de su parte cuando en 2005 disolvió el gobierno y no restauró la democracia parlamentaria hasta un año más tarde, mientras el país estaba siendo sacudido por manifestaciones masivas en las que resultaron 16 muertos. El panorama político dio un gran giro cuando en 2008 los Maoistas obtuvieron la mayoría en las elecciones, forzando la abolición de la monarquía y instaurando una república federal democrática.

De los cuatro días que estuvimos en Kathmandu, dos de ellos estuvo absolutamente todo paralizado por las huelgas generales que se convocan con una frecuencia alarmante. El pueblo demanda una constitución que llevan esperando desde hace tres años, estabilidad política de una vez por todas, y sobretodo, paz.

El Valle de Kathmandu alberga siete palacios y templos históricos que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Las plazas Durbar de la capital y la ciudad vecina de Patan son el mejor legado de arquitectura tradicional Newari que se puede hallar en el país, además del corazón del casco antiguo y un excelente lugar donde sentarse a ver el ir y venir de los nepalís. Perderse por las callejuelas de los alrededores, así como por el precioso pueblo medieval de Bhaktapur, entre pequeños templos y santuarios escondidos y patios interiores en los que las mujeres están aventando trigo y arroz con cestas de mimbre es una delicia para el visitante.

Eso sí, la entrada para los turistas es un poco abusiva (11 euros por persona en el caso de Bhaktapur), así que decidimos jugar al ratón y al gato con los vigilantes durante un par de horitas, añadiendo diversión a la visita! Primero intentamos pasar el control con las entradas de Gaby y Marcial, pero al ver que no servía, decidimos colarnos por alguna de las calles laterales. Y cuando ya nos pensábamos que nos habíamos librado… zas! aparece una moto que nos corta la calle a lo James Bond. Volvimos a escaquearnos, y nos dirigimos a otra entrada, donde pasamos sin que nadie se diera cuenta, hasta que por sorpresa otro hombre que nos había estado buscando por todo el pueblo apareció mientras estábamos tranquilamente leyendo la guía en las escaleras de un templo para echarnos! Por fin, al cabo de dos horas, conseguimos despistar a los 3 escoltas definitivamente para pasear a nuestras anchas!!

Ya de camino para la India, desde donde escribimos ahora, pasamos un par de días en el Parque Nacional de Chitwan, una reserva de 932 km cuadrados conocida por ser uno de los mejores sitios para ver fauna de todo Asia. Nosotros vimos rinocerontes, monos, ciervos, jabalís y cocodrilos mientras paseábamos por la selva en lo alto de un elefante y navegábamos en canoa por el rio, aunque si eres tremendamente afortunado puedes ver osos, leopardos y hasta el majestuoso tigre de Bengala!

ALBUM DE FOTOS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s