Camino a Leh

Son las seis de la mañana y medio sonámbulos nos ponemos a la cola de la taquilla de venta de billetes de la estación de buses de Kaza. El tema parece estar bastante organizado y, sorprendidos por lo fácil y rápido que ha sido hacernos con uno, nos acercamos al único antro que está abierto alrededor para tomarnos un chai bien calentito. Una hora más tarde, después de que todos los indios se hayan discutido por el “mejor” sitio y nos hayan hecho cambiar hasta tres veces de asiento, el autobús, hecho polvo por completo, se pone en marcha.

No llevamos ni cinco minutos de trayecto que nos detenemos delante de lo que parece un taller mecánico en las afueras del pueblo. “Supongo que va a comprobar el aire de las ruedas, no?” Pues no. Lo que nos disponemos a hacer es un cambio de dos neumáticos enteros. Todos los pasajeros abajo, y a esperar, en medio de la nada, durante más de una hora. Qué por qué el conductor no lo ha hecho antes de que saliera el bus si ya conocía el problema? Porque señores, esto es India.

Como habíamos sobrevivido sin demasiados percances al trayecto en jeep para ir de Manali a Kaza, pensamos que porqué no subir un poco el grado de dificultad a la cosa haciendo el camino de vuelta en bus local. Lo que no habíamos pensado es que los botes, que con el jeep le daban un punto de aventura al viaje, ahora, nos harían saltar por los aires con una frecuencia desquiciadora y una virulencia que ponía a prueba los riñones más entrenados! Y con nosotros una botella de gas (que por nuestra tranquilidad comprobamos que está vacía), que al caer de nuevo al suelo golpea una llanta que hay a nuestros pies, haciendo un estruendo bestial cada vez!

Lo que suceden ahora son ocho horas de música india sonando a través de varios móviles de los pasajeros, polvo obstruyéndonos por completo las vías respiratorias, y una preciosa sinfonía de eructos, gargajos y arcadas. Las pasamos como podemos, preguntándonos a ratos dónde debe ir esa gente que se baja en medio de la absoluta nada e inmersos la mayor parte del tiempo en nuestro limbo sensorial o estado catatónico que hemos desarrollado a lo largo de estos meses y que nos permite evadirnos y ser inmunes a cualquier tipo de estímulo exterior.

Hacia las 4 de la tarde alguien grita “Gramphu”. Aquí, en un cruce de la carretera que va hacía el sur (por donde vinimos de Manali) y la carretera que va hacia el norte, es donde nos tenemos que bajar para coger otro autobús que nos lleve hasta Keylong. “Bueno, al menos no estamos solos”, nos consolamos el uno al otro. Junto a nosotros han bajado dos chicas extranjeras y un hombre local. Dejamos las mochilas en el arcén y nos refugiamos del frío y el viento en el único lugar, una dhaba regentada por unos ancianos de lo más entrañables.

A medida que pasa el rato nos vamos impacientando. Llevamos ya tres horas de espera cuando el hombre nos dice que ha llamado a un amigo que está en el paso de Rohtang (el temido paso que habíamos cruzado unos días antes de Manali a Kaza) y que parece ser que de nuevo ha habido desprendimientos que están causando grandes atascos. El bus que debemos coger está parado en lo alto del paso y tardará todavía tres o cuatro horas en llegar donde estamos. Hablamos con las chicas polacas, que también van hacia Keylong, y les decimos que vamos a intentar parar a algún coche para que nos lleve. Pero parece ser que la suerte no está de nuestra parte, ya que solo pasan camiones militares… Finalmente, cuando ya está oscureciendo, un camión que transporta barras de hierro accede a llevarnos. Las tres chicas nos subimos a la cabina y Sergio y su nuevo amigo indio en la caja, intentando no clavarse alguno de los hierros!

-Camionero: País?

-Martina: Sapein (tal y como pronuncian los asiáticos España)

-C: Oh!!! (con cara de no tener ni idea de donde está Sapein)

-M: Y tu eres un Sikh, de Punjab!! (su gran turbante lo delata)

-C: Sí!!!! Sikh!!

-M: He estado en el Golden Temple de Amritsar hace unos días! Precioso!

-C: Oh!!! Amritsar!!

Me da la mano efusivamente. Le devuelvo la sonrisa. Me pone la mano encima de la pierna. Me vuelve a mirar con una sonrisa que ya no sé qué interpretación darle. Le retiro la sonrisa. Me vuelve a tocar, esta vez por debajo la rodilla. Y ya no me quita la mano hasta que llegamos. Las polacas no se dan ni cuenta, solo murmuran algo en su idioma, mientras se agarran bien fuerte con una mano y se tapan los ojos con la otra. En cada curva la cabina del camión queda suspendida sobre el precipicio.

Hemos llegado a su oficina, donde debe parar a hacer unas gestiones. Nos dice que, a pesar de ir hasta Keylong, no podemos ir con él hasta allí porque tiene que llevar a su jefe y no lo va a ver bien. “Bueno, al menos estamos en un pueblo donde podemos pedir a alguien que nos deje dormir en su casa”. Pero por sorpresa, el jefe resulta ser encantador y accede a llevarnos a todos en la caja, así que continuamos nuestro trayecto de dos horas, de noche, intentando no caernos de lo alto de la caja, por un camino de cabras y lloviendo. Solo nos queda reírnos!!

Estamos tranquilos porque, a pesar de ser las once de la noche cuando llegamos a Keylong, nuestro nuevo amigo nos va a llevar a un hotel de un conocido donde nos han reservado una habitación para los cuatro. “¿Para los cuatro? Pero si acabamos de conocer a estas chicas!”. “Bueno, no nos vamos a poner exquisitos con lo que llevamos de día…”

Cuando nos hacen bajar al sótano nos miramos con cara de “nada bueno nos espera!”, pero al abrir la puerta del cuarto de ratas que nos han reservado se nos cae el alma al suelo. Dentro de las cuatro paredes llenas de humedades hay dos camas individuales. “¿¿Aquí, tenemos que dormir los cuatro??”. Pedimos dos colchones y nos tumbamos en el suelo. Solo queremos dormir. Además, hemos llegado tan tarde al pueblo que no hemos podido ir a la estación de buses para comprar los billetes de Keylong a Leh, nuestro deseado destino final, por lo que vamos a tener que quedarnos un día esperando en este gran pueblo!

Tal y como nos dicen, al día siguiente estamos a las seis en punto de la tarde ante la taquilla de la estación. Pero, tras una hora esperando, nos vamos con las manos vacías, ya que el bus de Manali a Leh, que hace noche en Keylong, todavía no ha llegado, y no saben si hay asientos libres para nosotros. Nos piden que volvamos a las cuatro de la madrugada, cuando ya lo sabrán seguro, y así lo hacemos.

Todo está a oscuras y cuando llegamos a la estación ya hay gente delante de la vacía taquilla. Unos diez indios y un francés se agolpan ante el minúsculo agujero. Huele mal, muy mal, y no solo por el fuerte olor corporal. Alguien ha decidido derrotar a sus adversarios a base de fétidos pedos que, solo a nosotros, parecen dejar fuera de combate. El encargado de vender los billetes va y viene pero no nos dice nada, solo mueve la cabeza de lado a lado, al más puro estilo indio. Salimos de la cola, no podemos soportar más la peste, los tosidos en la cara ni los empujones. Y cuando ya vamos a desistir, vemos que el encargado entra en la taquilla para atender, así que ni corta ni perezosa, me pongo delante del todo (en India hay una cola especial para mujeres, y si no la hay la puedes crear). Me atienden la primera, y exhausta pero pletórica, me retiro de la cola, como si en vez de un billete de bus me acabaran de dar un cupón ganador de la Lotería de Navidad!

El bus que debíamos coger la tarde anterior ha tenido que pasar la noche en el paso de Rohtang y todavía no ha llegado a Keylong, así que, agradecidos de haber tomado la decisión de hacer auto-stop, esperamos a que manden un nuevo autobús, que en un trayecto de 15 horas, cruzando el segundo paso de montaña más alto del mundo, nos lleva, por fin, a Leh.

Obviamente, las 15 horas de bus de Keylong a Leh son de todo menos placenteras. Suerte de los impresionantes paisajes que nos llenan los ojos!

Pensándolo bien, no ha estado nada mal para los estándares indios, haber tardado tan sólo 3 días en recorrer 400 km en transporte público entre las montañas de los Himalayas!!

ALBUM DE FOTOS

9 comentarios en “Camino a Leh

  1. Jueeeerrrr… menuda aventura. Veo que India os sigue poniendo a prueba. A Martina la siento en forma… A Sergio la ‘camisa del viajero’ le dará fuerzas. Ahora a disfrutar de Leh!

    Un abrazo!!!

    PS: Leo los posts con cierta envidia pero, sobre todo, con añoranza… nosotros deberíamos estar también allí! Arrrghhh…

    1. Buf, Marcial, no veas como se activa cuando se pone “la camisa del viajero” eh!! Se pone los slips por encima de las mallas térmicas y la toalla como capa y se quiere comer el mundo!! jajajaja
      Un abrazo enorme!!

  2. Vaja aventi!!
    No sé si recordeu que a Badalona teniu un Smart FouFour i una Suzuki 125 per anar a on vulgueu i quan vulgeu. Podeu agafar una carmanyola i passar un agradable dia de pic-nic a Santa Fe del Montseny, i si teniu `mono`de carreteres i passos de muntanya, pugeu fins a Collformic.
    Dit aixó, a veure si encara us queda alguna neurona lliure per guardar tants records i emocions, que ja tenim ganes de que ens retrobem in ens les expliqueu plàcidament a la vora de la llar.
    Una abraçada…virtual.

    1. Buffff, papà!! no m’ho recordis que tinc la moto i el cotxe a casa, que tinc unes ganes d’agafar-los per carreteres ben esfaltades i sense haver de sentir una vegada rera l’altre les grans melodies indies!!! Un petonet molt fort!!!

  3. Hi from Your Gramphu polish friends 🙂
    greetings from Lublin… I knew that after trip to India I’ll become some fame in my city but I didn’t expect to see my face at Your blog 😉 it’s nice. I’m courious where are You now I hope You’re fine and with no other problems You riched China. Hugs for both of You – Agnieszka i Beata

    1. Hi girls!!! It’s really nice hearing from you!! How did your adventure to Shrinagar end?
      Yes!! We’re finally in China!! We could say that travelling around China it’s even harder than in North India, not for the road conditions but for the language barrier and for the overpopulation of this country that makes getting a ticket for any train or bus an adventure!!
      Oh, by the way!! Greetings from Gregory!!! “Baba, Baba, Gregory, Window, Baba!!!” hahaha
      Hope to see you again somewhere 🙂
      Hugs and kisses!!

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