Jaipur

Después de pasar un mes por las provincias de Himachal Pradesh y Jammu y Kashmir hemos vuelto de nuevo a la India que nos dio la bienvenida al país, la India del calor, la suciedad y el caos, pero también la del colorido, los maharajas y sus impresionantes palacios y fuertes. Estamos en el Rajasthan. Esta provincia es la más visitada del subcontinente, por lo que las infraestructuras turísticas son mucho mejor que de donde venimos y además goza de una red ferroviaria genial que permite moverse de una ciudad a la otra en el medio de transporte que más nos gusta.

Hemos empezado nuestro recorrido por Jaipur, la capital del Rajasthan. Se trata de una ciudad caótica y bulliciosa, pero hemos tenido la suerte de alojarnos en casa de Arvind, un ex-coronel con un parecido más que sorprendente con nuestro queridísimo “Ansar”que tras veinte años en el ejército indio decidió retirarse y abrir un remanso de paz de tan solo cuatro habitaciones.

En 1876 el Maharaja Ram Singh hizo pintar todas las casas de la Ciudad Vieja de rosa, el color de la hospitalidad, para dar la bienvenida al Príncipe de Gales y desde entonces se ha mantenido viva la tradición. Y rosa es el icono de la ciudad, el Hawa Mahal, una estructura de cinco plantas construida en 1799 por el maharaja del momento para que las concubinas pudieran ver la vida y las procesiones de la ciudad a través de sus miles de ventanas.

También dentro de la parte vieja se encuentra el Palacio de la Ciudad, un inmenso complejo de patios, edificios y jardines, bonito ejemplo de mezcla de arquitecturas Rajasthani y Mughal. Pero quizás lo que más nos ha gustado visitar ha sido el fuerte y el palacio de Amber, 11km al norte de Jaipur. La ciudad de Amber fue la capital del Rajasthan hasta 1727 y esta construcción ilustra a la perfección la grandeza artística y defensiva de su época dorada.

Pero en nuestro paso por Jaipur no todo han sido visitas históricas, sino que también hemos tenido nuestros momentos de ocio. Desde que llegamos a la India teníamos ganas de ir al cine y aquí hemos visto la oportunidad, ya que muy cerca de nuestra zona se encuentra el cine Raj Mandir, un icono de la ciudad con foyer estilo Liceo y todo! La película, una comedia policíaca, puede que sea la más mala que hayamos visto en la vida, y aunque obviamente la vimos en Hindi, el argumento era tan básico que se podía seguir a la perfección. Eso sí, nos reímos un montón porque parecía más un combate de pressing catch que una sala de cine, ya que cada dos por tres los espectadores animaban al “poli bueno”, abucheaban al “poli malo” y comentaban la jugada a gritos!

Para despedirnos de la ciudad, hemos tenido la suerte de ver el festival de Teej, en honor a la llegada del monzón (que ya hemos visto de lo que es capaz, inundando por completo las calles de Jaipur en tan solo unos minutos) y al matrimonio de Shiva (una de las tres representaciones, junto a Brahma y Vishnu, del Brahman, de lo que toda existencia emana según el Hinduismo) y Parvati. Bonita y colorida manera de demostrar el fervor religioso de la gente!

Seguimos nuestra ruta Rajasthani hacia el suroeste!

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