De la China cantonesa a la China mandarina

Tal y como ya os explicamos en nuestro anterior post, moverse por China es toda una odisea, así que solo necesitamos unas horas en el país para darnos cuenta de que debíamos tachar de la lista algunos de los sitios que pensábamos visitar. Así pues, trazamos un itinerario por el sur del país que optimizara nuestro tiempo, empezando por Yángshuò.

Llegamos a este pueblecito a la una de la madrugada de un viernes, después de un trayecto de 17 horas desde Hong Kong y nada más salir del autobús nos quedamos a cuadros. Cargados con las mochilas y medio atontados del cansancio, entramos en la calle principal donde se suponía que estaba el hostel al que queríamos ir. Pero allí solo parecía haber bares a rebentar de chinos borrachos (¡los chinos son grandes bebedores, aún más que los vietnamitas!), subidos a los pódiums bailando música maquinorra chinorri!! Tras recorrer la estrecha calle varias veces, esquivando a la marabunta, sin ningún éxito (más tarde vimos por internet que el mapa de la guía estaba equivocado), nos resignamos y nos quedamos en el primer sitio que tenía habitaciones disponibles y los dueños se dignaron a levantarse para enseñarnos la habitación.

A la mañana siguiente, con la luz del sol, pudimos entender mejor donde estábamos. Yángshuò era un pueblecito tranquilo hasta que los chinos de clase media-alta fijaron su punto de mira en él y aplicaron la técnica “langostil”, y mira que habíamos escogido este pueblo y no el cercano Guìlín, ya que este último hace más tiempo que recibe turismo… Por suerte, el encanto de visitar Yángshuò no está en el pueblo en sí, sino en sus alrededores, que ofrecen un paisaje mágico.

Una de las mejores maneras de explorar los infinitos campos de arroz, salpicados por miles de inmensas formaciones cársticas y serpenteados por el río Yulong es perderse con la bici, y así lo hicimos. Por el camino nos vino encima una fugaz pero contundente tormenta de verano y tuvimos la oportunidad de comprobar la amabilidad china cuando dos abuelos nos vieron pasar y nos abrieron las puertas de su casa para que nos refugiáramos de la lluvia, sentados junto a ellos viendo la tele y comiendo una fruta muy pero que muy rara!

Al día siguiente aún pudimos apreciar mejor el bonito paisaje de esta zona, bajando por el río Li con una barquita de bambú. Lástima que la experiencia estuvo lejos de ser mística debido a los millones de chinos disparándose los unos a los otros con pistolas de agua!!

De camino a nuestro próximo destino decidimos pasar una noche en las terrazas de arroz conocidas como La Espina Dorsal del Dragón, situadas entre pueblecitos habitados por diferentes minorías étnicas. Después de pasear entre las estrechas calles del pueblo de montaña de Píng’An y subir a los dos miradores que ofrecen bonitas panorámicas de las terrazas, volvimos al hostel, donde encontramos un ambiente de lo más acojedor: de los 14 huéspedes eramos 6 parejas de españoles! Y es que si una cosa tiene China es lo bien montada que está la red de Youth Hostels, en los que por poco dinero tienes asegurado limpieza, buena comida, internet gratis, personal que habla inglés, alquiler de bicis, pelis cada noche y buen rollito!

Y para acabar nuestra ruta sureña nos dirigimos a Fènghuáng, un precioso pueblo a orillas del río Tuo con un importante legado arquitectónico. Pero… ¿a que no sabéis qué? Pues sí, efectivamente: Fènghuáng también ha sido víctima del movimiento “langostil”, por lo que pasear entre las antiguas murallas de la ciudad, las bonitas casas de arquitectura tradicional apoyadas sobre pilotes que dan al río y los antiguos templos es, como mínimo, poco relajante. Eso sí, disfrutamos muchísimo cenando al fresquito en una de las decenas de restaurantes improvisados que cada noche toman la calle principal. Sentados entre mesas llenas de chinos que no se querían perder ninguno de nuestros movimientos y que nos regalaron varios cigarros de infumable tabaco nacional (estadística rápida: el 99% de los chinos fuma, y muuuucho!), nos bebimos una cerveza bien fresquita y degustamos todo tipo de pinchitos!!

Y hasta aquí nuestras aventuras por las provincias más meridionales del país!!

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