Beijing

Phnom Penh y Vientiane son agradables y relajadas, Delhi y Kathmandú son ruidosas y sucias, Bangkok y Hanoi son divertidas y caóticas… y Beijing es simplemente una de esas ciudades que merece ser capital.

Es gigante (lo que ellos consideran área metropolitana de Beijing es tan grande como todo Bélgica) pero fácil de recorrer, aún conserva su autenticidad y encanto histórico a pesar de ser vanguardista, y transmite una inmensa grandeza imperial sin dejar de ser frenética y divertida.

Es genial cuando llegas a una ciudad y perderte por sus calles apetece tanto como visitar sus principales atracciones. Y es mejor aún cuando tienes a un amigo que lleva más de un año viviendo en la ciudad, que entiende y habla chino a la perfección y conoce los mejores sitios para cenar, dar una vuelta o tomar una copa. Gracias Gonzalo, ha sido un placer!! Y como ya nos habían advertido, después de probar la verdadera comida china, ya podemos afirmar que es la mejor de toda Asia.

Un buen lugar para empezar a explorar la ciudad es la Plaza de Tiananmen, la plaza más grande del mundo. Estar en ella, entre el Memorial Hall de Mao y el Monumento a los Héroes del Pueblo, es como situarte en el centro del universo chino. Grupos gigantes de turistas locales pasan por ahí cada día, posando a lo chino (no sabéis como les gusta posar, y lo ridículo de sus poses!) y haciendo alarde de su nacionalismo, banderita en mano.

Al norte de Tiananmen queda la Ciudad Prohibida, el mayor y mejor conservado conjunto de edificios antiguos en China. En la antigüedad, colarse en la residencia primero de los emperadores de la dinastía Ming y después de la Qing significaba pena de muerte instantánea. Hoy en día, miles de personas pasean entre sus múltiples salas, jardines y patios, por lo que, a pesar de que es precioso, la visita se convierte en una exhausta experiencia, no solo por lo inmenso que es, sino por la lucha constante que hay que mantener si no quieres ser engullido por uno de los grupos organizados de turistas que se mueven en masa como un único organismo, llevándose por delante lo que haya.

Y como parece ser que en Beijing nada puede ser a pequeña escala, otra visita obligada es el Palacio de Verano, un complejo de pabellones, lagos, palacios, templos y jardines que abarca casi 3 kilómetros cuadrados. A pesar de que pasear por él es bastante más relajado que hacerlo por la Ciudad Prohibida, carece de la grandeza imperial a la que te transporta esta última.

Dejamos para el final la gran atracción de Beijing: la Gran Muralla China. Cuando oyes hablar tanto sobre un sitio en concreto acabas temiendo que, al llegar a él, te decepcione, pero este no fue para nada el caso!

La Muralla se empezó a construir hace más de 2.000 años, durante la dinastía Qin (sobre el año 200 a.C.), cuando China se unificó bajo el mandato del Emperador Qin Shi Huang. Su construcción requirió cientos de miles de personas, muchos de ellos prisioneros políticos, y aunque su función inicial tenía que ser la de línea de defensa impenetrable, los centinelas eran fácilmente sobornados, y finalmente se usó como carretera, ya que se posición elevada permitía transportar gente y provisiones a través de los terrenos montañosos que la rodean.

Decidimos que nada ni nadie nos impediría gozar de la Gran Muralla China tranquilamente, y como estábamos más que escarmentados del masivo turismo chino, decidimos ir a lo seguro: levantarnos a las 5.30 de la madrugada para coger el primer bus local que nos llevó a un tramo relativamente poco turístico. Y hasta las 10 de la mañana fue increíble!! Pudimos pasear por ella completamente solos y disfrutar en silencio de su majestuosidad!

Así pues, Beijing ha sido un gran final para nuestro paso por China y una de estas ciudades que invita a volver!

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2 comentarios en “Beijing

  1. Hola! ¿cuál es el tramo de muralla que visitastéis? ¿cómo se lega? estamos preparando el viaje a China y vuestro blog está siendo una gran fuente de inspiración! :)))

    1. Hola David! Nos alegra que sea de ayuda! 🙂
      Pues nosotros fuimos al tramo de Mutianyu, ya que es el sector que está más cerca de Beijing, después de Badaling (muy masificado) y tambien uno de los mejor conservados.
      Nosotros preguntamos en el hostel donde dormíamos como llegar en bus local, y para evitar al máximo encontrarnos con grupos turísticos fuimos muy muy pronto. El esfuerzo merece la pena!!
      Que lo disfruteis mucho! 🙂

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