Melbourne

Dicen que todo depende del cristal con que se miren las cosas. Lejos quedaban las fantasías con las que habíamos llegado a Australia casi un año antes. Esta vez, sin sorpresas pero también sin decepciones, sabíamos lo que nos íbamos a encontrar.

En Melbourne se respira el mismo aire que en otras grandes ciudades australianas en las que ya habíamos estado, como Sydney y Brisbane. Sus calles, puertos, avenidas y parques no transmiten historia, pues tan solo han pasado 223 años desde que los ingleses desembarcaron por primera vez en estas tierras, pero sí calidad de vida. Los melburnianos no pasean por las estrechitas callejuelas del Casc Antic, sino que lo hacen por los Royal Botanic Gardens -dicen que entre los más bonitos del mundo-.

Supuestamente resguardada por la bahía de Port Phillip y dividida por el río Yarra, la ciudad es conocida por deleitar a sus habitantes con las cuatro estaciones en un mismo día. Cuando te ven tiritando y refunfuñando porque se ha roto otra varilla del paraguas -que has tenido que comprar de urgencia en un 7eleven porque cuando has salido de casa tan solo dos horas antes bajo un sol resplandeciente y 30ºC te parecía más probable que las vacas volasen que se girara ese vendaval acompañado de frío polar- sonríen y dicen “¿No te gusta este tiempo? ¡Pues solo tienes que esperar cinco minutos a que vuelva a cambiar!”.

Y es que sus habitantes están tan orgullosos de su ciudad que hasta defienden las inclemencias de su caprichosa meteorología. Pero esto no es algo único de Melbourne, sino que frases como “100% Australian made and owned” o “Proudly Australian” inundan todo tipo de envases, escaparates y anuncios. Se sienten orgullosos de tener un país en el que aparentemente todo funciona como un reloj.

Los distintos barrios que conforman la ciudad tienen un estilo muy diferenciado. Docklands, por ejemplo, presume orgulloso de ser un barrio emergente en el que los ricos vecinos vigilan su barco desde la ventana. La City, también conocida como CBD, demuestra su poderío con sus majestuosos rascacielos. A su vez, St Kilda y Brighton alardean de playa y un ambiente mucho más relajado. El punto fuerte de Carlton es la comida, con su siempre abarrotado Lygon Street, mientras que los modernos de Fitzroy lucen sus looks “me peino despeinándome” sentados en una de las terrazas de Brunswick Street.

La madre joven de figura atlética empuja el carrito con ruedas 4×4 en el que lleva a sus dos mellizos de tirabuzones rubios; corre y ríe junto a su marido, que intenta seguir el ritmo del precioso Pastor Australiano que lleva sujetado con una correa de charol rosa. Se dirigen hacia casa, donde degustarán un riquísimo surtido de carnes hechas en la siempre imprescindible barbacoa, sentados a la sombra de un mango, en su meticulosamente cuidado jardín.

El 99% de los australianos recicla. Moverse en bici por el área metropolitana, dotada de una infinidad de carriles especiales, es una delicia. Andando por la ciudad ves continuamente carteles que alertan de que te encuentras en una “Neighbourhood Watch Area”, lo que significa que todos los vecinos actúan como policías. Por las carreteras, otros facilitan teléfonos a los que puedas acudir para denunciar que los pasajeros del coche que llevas delante han tirado algo por la ventana.

Esto es Australia; un orden tan sumamente ordenado que sin válvula de escape no sería posible. Esta válvula de escape se llama alcohol, y es que cuando los australianos, o al menos los melburnianos, beben, pierden el norte. Peleas, sexo explícito en espacios públicos, violentas discusiones por conseguir un taxi y un sinfín de situaciones propias de “Callejeros” son las que te encuentras cada noche de fin de semana, o tras cada festival, concierto o partido de fútbol, rugby o cricket.

Y es que, aunque nos empeñemos en encontrarla, la perfección no existe.

ALBUM DE FOTOS

5 comentarios en “Melbourne

  1. Nineta, i perquè no et dediques a escriure? les teves cròniques són una autèntica delicia. Com va tot? fa dies que no parlem. Hauries de buscar feina de corresponsal la teva informació seria la més escoltada, decrius com ningú.
    Un petonàs ben fort i un altra pel cuiner major del regne!
    GPS

  2. Esplèndid post!. Dels millors de tot el viatge. Tal com diu la mare, qué bó si no deixes d’escriure mai…

  3. Va home, va, que la vostra opinió és de tot menys objectiva!! jaja

    Acabem de veure guanyar el Barça, que per una vegada el feien a un horari decent!! Samarreta posada i crispetes mentres cau un xàfec més!

    Parlem la vigília o el dia de Nadal, que com a mínim us vegi les cares i us senti la veu per l’skype, no?

    Petonets per tots!!

  4. Muy buen post chavales… buena descripción de lo que es Australia, tan prometedora que en algo tiene que decepcionar… ¿quizás en esa perfección?

    La primera foto increíble… Felicidades. Seguid escribiendo!

    Ah! y Bon Nadal al calor del verano austral!

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