Borobudur y Prambanan

Con la bellísima imagen de lo volcanes del Este de Java en nuestras retinas, decidimos seguir nuestro camino hacia el centro de la isla, donde nos esperaban otro tipo de atracciones. Así, en nuestro medio de transporte favorito, el tren, recorrimos lentamente los casi 300km que separan Surabaya de Yogyakarta, admirando aquellos preciosos paisajes de infinitos campos de arroz salpicados por volcanes.

Estábamos agotados, puesto que el tren había partido a las 5 de la mañana y la noche anterior no habíamos tan siquiera pegado ojo para deleitarnos con el amanecer en el Bromo, pero aún nos quedaban unas pocas fuerzas, que gastamos en llegar hasta Borobudur en una maratón de buses públicos. Eso sí, fue llegar al pueblo, buscar alojamiento y acto seguido dejarnos masajear absolutamente cada palmo de nuestro cuerpo por una entrañable mujer que aún hoy debe contar a la clientela habitual de su salón de estética sobre nuestra visita.

Una vez más, el despertador sonó cuando todavía la luna reinaba en el cielo. Y es que cuando se trata de ver un lugar en su máximo esplendor dejamos a un lado el sueño, el cansancio o la pereza y hacemos lo que haga falta. Eran las cuatro de la mañana y dos chavales con los que habíamos quedado la noche antes nos estaban esperando en la calle subidos cada uno en su moto. Durante el trayecto, con el airecito nocturno y la animada conversación, nos despejamos rápido, y enseguida llegamos a un monte desde el que queríamos contemplar el alba.

Y si todavía podíamos llegar a cuestionarnos si habría valido la pena el enésimo madrugón, rápidamente se nos borró la duda. Teníamos a nuestros pies un paisaje de cuento de hadas en el que cada minuto se difuminaban formas y colores nuevos.

Hacia las seis y media de la mañana decidimos deshacer el camino recorrido en moto para acercarnos hasta el protagonista de la escena: el templo de Borobudur. De cerca, los detalles de la piedra trabajada minuciosamente hace 1.200 años, bañados por el dorado del sol temprano, nos acabaron de maravillar. Paseamos entre la historia, disfrutamos de las vistas y nos fotografiamos con varias familias y grupos de amigos encantados de posar al lado de los “orang putih”.

Aquella tarde dejamos Borobudur y nos fuimos hasta Yogyakarta, la capital cultural de Java, y la única ciudad de Indonesia por la que no solo es posible pasear sin ser atropellado, sino que además, vale la pena hacerlo, puesto que muestra una faceta única del país. En ella se habla el javanés más puro, se concentran las mejores muestras de arte de toda la isla y es donde más se conservan las tradiciones.

A escasos 30 minutos de Yogya (como le llaman los locales) se encuentran los templos de Prambanan, un gran complejo erigido en el siglo IX, tan solo 50 años después que Borobudur. Pero mientras que éste último fue construido para venerar a Buda, Prambanan se alzó para conmemorar el retorno al poder de la dinastía hindú en Java. Y si el sol del amanacer nos acompañó en Borobudur, un anaranjado sol poniéndose entre los templos lo hizo en Prambanan.

Felices por descubrir cuan diferente era Java de Sumatra, Bali, Sulawesi o Lombok, nos despedimos de Indonesia, un país del que cuanto más conocemos más nos fascina.

ALBUM DE FOTOS

3 comentarios en “Borobudur y Prambanan

  1. Bravo! Grandes fotos de nuevo! Me encanta la del ajedrez… y las de Borobudur… la luz en las de Prambanan… Mucha envidia me da ver que os dejaron subir hasta la última terraza del templo, donde están las estupas esas. A nosotros no nos dejaban por motivos de seguridad.

    Como decís, las diferencias entre islas hacen de indonesia un lugar fantástico para viajar.

    Yo, por mi parte, os recuerdo que Indonesia tiene 15.000 islas así que aún nos quedan muchas por conocer 😉 y también muchas aguas en las que bucear…

    Un abrazo y a seguir!

  2. Hola¡¡¡Unas fotos increibles¡¡te quiero hacer una pregunta;¿Cuánto se tarda de Borodudur a Surabaya?….veo que cogistéis un tren desde Yogyakarta,no?
    Espero una respuesta tuya…gracias¡¡¡

    1. Hola David!! Perdona que hayamos tardado tanto en responder!! El mensaje se quedó en el limbo!!
      Pues de Surabaya a Yogyakarta cogimos un tren porque siempre que el tiempo nos lo permita, es el medio de transporte que más nos gusta. No recuerdo exactamente cuanto tardamos, pero te diría que unas 4 horas o así… lo cogimos por la mañana y comimos ya en Yogya.
      Espero que disfrutes mucho del viaje!

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